Un chico de 18 años, Nemesio, se está arreglando, se perfuma pensando en otro chico mayor que él.
--Alejandro, te tengo que volver a ver.
El chico sonríe muy excitado. Se mira al espejo recordando la noche que pasó antes.
--Mi primera vez, mi primer amor... ¿será que se me nota?
Nemesio quiere estar con Alejandro, enfrentar al mundo con él pero le asusta que su alrededor no lo acepte. Se sorprende al escuchar muchos gritos. Llanto de su madre.
--¿porqué nos haces esto? ¿es por algo que yo hice mal?
Y gritos de su padre.
--¡largo de mi casa, ningún depravado es hijo mío¡
Nemesio tiene miedo:
--¿a qué viene todo eso?¿es que se habrán enterado que yo...? No, no puede ser... no hablan de mí...
A solas en su cuarto, Nemesio escucha los gritos de sus padres Enrique y Manuela. Cree que es por él, porque se enteraron que es gay. Justo ahora que se animaba a aceptar su sexualidad ¿sus padres lo rechazan? No es lo que piensa. Es su hermana la que está defendiendo un amor que sus padres no entienden. Nemesio no entiende bien lo que pasa. Tampoco se atreve a salir. Escucha los gritos, los llantos. Su hermana defiende su punto de vista.
--me enamoré y quiero vivir ese amor, Rocío es la mujer que me hace feliz y quiero compartir mi vida con ella...
Sus padres no la entienden. No pueden o no quieren entender.
--¡¡no hables de esas cochinadas.¡ --dice el padre mientras la abofetea.
--¡¡pégame si quieres papá pero no cambiarás lo que soy... no cambiarás que la ame a ella...¡
–!además de ser una degenerada encima con una negra!
El padre detesta que su hija esté con una mujer y encima negra. Ella defiende su amor. Su padre no la quiere escuchar:
--¡¡ya no eres mi hija, no quiero saber de ti. Estás muerta para mí.¡
Nemesio está aterrado y sorprendido:
--¿es lesbiana?¿mi hermana es lesbiana?
Está casi en shock. No puede creer que a su hermana le gusten las mujeres y a él los hombres. Oye como su hermana le dice a su madre tratando de que la entienda:
--mamá, el amor es así... Yo no lo elegí... yo la amo...
Nemesio oye el llanto de su madre.
--¡amor entre dos mujeres no es normal¡
--mamá el amor es amor. Uno no se enamora de un cuerpo. Se enamora de lo que hay en el corazón.
La mujer está desconsolada:
--hijo, te vaciaron la cabeza... ¿Quién te hizo eso? ¡¡Fue esa negra ramera.¡
--No mamá, no te voy a consentir que hables mal de la mujer que amo...
La madre está desolada. Se pone las manos en los oídos:
--vete, vete... ya no eres mi hija... vete...¡
La joven se da por vencida. Sabe que no la comprenderán.
--está bien, ya tengo mi maleta hecha. Me voy con ella, voy a iniciar mi vida con ella.
--¡¡no te quiero oír, vete, vete¡ --llora la madre.
--Está bien --dice la joven con resignación-- me voy a despedir de Neme.
--¡¡pero que no sepa lo que has hecho., se moriría de la pena¡ –grita la madre.
--¿y crees que no lo sabe?
Neme está escuchando en la puerta. Está asustado. Más que nunca no puede decir a nadie que es gay.
Después de descubrir que su hermana es lesbiana, Nemesio no se atreve a decir a sus padres que también es homosexual
--mis viejos se mueren.
Tocan a la puerta.
--¿puedo pasar?
Nemesio se tumba en la cama. Hace que lee
--si, pasa Lucía.
La joven entra. Sonríe:
--no disimules, sé que lo has oído todo.
Nemesio abraza a su hermana. Los dos se despiden con dolor.
--espero que me entiendas, que no me odies.
--claro que te entiendo... te entiendo...
Neme habla con miedo. Se siente mal por no decirle a su hermana su secreto pero no se atreve. Ni quiere que la ira de sus padres caigan también sobre él.
La chica se va sin que sus padres la miren. Luego el hombre pega brutalmente a su esposa a la que culpa de que su hija sea gorda, lesbiana y se acueste con una negra. Nemesio llora abrazado a la almohada muy atormentado.
Al dia siguiente, Manuela, la madre de Nemesio, está triste en su casa. Está recogiendo la ropa sucia de su esposo. Algo le llama la atención en el saco de él. Es un pañuelo con unas iníciales bordadas en rosa.
--¿de quién es este pañuelo?
Se derrumba.
--Me engaña. Otra vez me engaña...
Huele el pañuelo:
--que olor tan feo... tan varonil... ¡me engaña y con una cualquiera que usa perfume de hombre¡¡
Sabe que no tiene caso decirle nada a su marido.
--Lo negará como siempre. Me dejará como una tonta. No me quiere. No me quiere.
Manuela se tumba en la cama.
--Si tuviera valor para irme.
En la mesita de noche hay una foto de su esposo con sus dos hijos.
--En qué fallé Dios Mío, en qué fallé.. Mi marido con sus amantes y mi hijita lesbiana.
Abraza a esa foto con fuerza. Se oye la puerta.
--ya llegué, mamá.
Manuela deja la foto. Se seca las lágrimas. No quiere que su hijo la vea llorar. Nemesio se acerca al cuarto de su madre. Aunque la mujer trata de disimular Nemesio se da cuenta que su madre sufre.
--¿¿qué te ocurre?
Nemesio vive con el miedo que su madre haya descubierto que es gay, piensa que sufre por él y eso le duele. Manuela habla con su hijo. Trata de tranquilizarlo.
--No nada. Se me metió algo en el ojo.
--¿es por Lucía?
Manuela pone mala cara.
--¡¡no quiero hablar de esa ingrata¡
Nemesio acaricia a su madre:
--Lucía es feliz, está enamorada. Déjala que viva su propia vida.
--¿¿Vida??¿¿A vivir con una mujer y negra lo llamas vida? ¡Es asqueroso.¡
Nemesio traga saliva, Le duele pensar que su madre pueda decir eso mismo de él.
--El amor es lo único que importa --dice él.
Manuela acaricia a su hijo con ternura.
--Lo que pasa es que tú eres muy inocente. Aún eres muy niño.
A Nemesio le duele que todo el mundo lo trate como a un niño:
--¡¡ya soy un hombre. Tengo 18 años¡
Manuela lo acuna como si fuera un bebé:
--pero aún eres muy niño. Mi niño. Mi mayor orgullo. Tú nunca me darás un disgusto.
--Yo sólo espero ser feliz.
--Claro y lo serás y haciendo las cosas bien no como tu hermana.
--Todo el mundo tiene derecho a buscar su camino.
--¡¡pero haciendo las cosas bien¡ ¡tú te casarás, me darás mis nietos.¡
Nemesio está muy nervioso. No sabe cómo decirle a su madre como nunca harás las cosas como ella espera.
--¿Y si decidiera hacer las cosas de otra manera?
--¡¡ah no¡ no me vas a decir que tú eres de los que no se quieren casar ¡¡no me des ese disgusto tú no¡ ¡¡Mira que la que no se casa es porque es una ramera¡ ¡¡yo no quiero que me des ese disgusto¡ ¡yo quiero que te cases como Dios manda¡
Manuela usa un tono muy autoritario. Nemesio no es capaz de decirle que no. No es capaz de decirle que se dio cuenta que es homosexual, que nunca más tendrá novia, que quiere vivir su vida con un hombre.






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