Nemesio llega a un edificio. Es la primera vez que va. Tiene la dirección anotada en un papel. Le contestan por el interfono:
--¿Quién?
--soy yo, Lucía.
Lucía se alegra de recibir a su hermano.
--¡¡sube... sube¡
Los hermanos se abrazan efusivamente.
--espero no molestar.
--¡¡no claro que no¡ ¡¡me alegra mucho que hayas decidido venir a verme¡¡
--¿y tu novia?
--está en la ducha.
--si quieres vengo más tarde...
--No pasa. ¿quieres un café??
Rocío sale en ese momento. Va envuelta en una toalla. Nemesio se siente algo incómodo. Se hacen las presentaciones. Rocío se da cuenta que sobra y deja a los dos hermanos solos. Nemesio no quiere que los vuelvan a interrumpir así que lo suelta:
--Soy gay.
Nemesio lo ha dicho de golpe. Necesita contar su secreto y ver qué pasaba. Lucía se ha quedado casi en shock,
--¿es una broma, no?
Nemesio lo mira con timidez.
--No creo que tú seas la más indicada para juzgarme.
--No, no te estoy juzgando pero es que tú también me lo has dicho de una manera.
--No sabía cómo decirlo.
Lucía lo agarra del brazo.
--Ven, siéntate... Cuéntame.
--No a mucho que contar. No lo quiero seguir contando... Estoy enamorado... Conocí un chico... Él no cree en mi amor y quiero hacer algo para que se dé cuenta que quiero luchar por él.
--No te precipites. Si él no cree en ti busca otros hombres. Estate seguro de lo que haces.
Nemesio se molesta, se levanta.
--¿¿porqué nadie cree en mí? ¡Yo lo quiero.¡
--yo lo que quiero es que no te hagan daño.
--Se lo voy a decir a los viejos.
Lucía se horroriza.
--¿¿justo ahora? ¡¡No puedes hacerlo¡
--no quiero vivir una mentira.
--¡¡pero es que los dos homosexuales...¡
--Yo también tengo derecho a ser feliz.
Lucía acaricia a su hermano fraternalmente.
--sí pero mamá se muere... ¿estás seguro de lo que quieres hacer?
--Totalmente, seguro que decirte una cosa. Si me voy de la casa y mi chico no me recibe en la suya... ¿puedo quedarme aquí?
--si claro. Esta es tu casa. Aunque yo...
Nemesio no la escucha más. Le da un beso y se va.
Manuela llega a su casa aturdida. Se sorprende al ver a su hijo con una maleta.
--mi vida ¿te vas de viaje?
Nemesio tiene prisa. No sabe cómo tomar el asunto así que va al grano.
--Soy gay mamá, tengo un amante.
Manuela se queda en shock. No es capaz de decir nada. Nemesio la besa y se va. No quiere que le haga un escándalo. Manuela está pálida se desmaya.
Nemesio pasa por uno de los barrios más marginales.
--¡¡oye, riquillo, qué haces aquí¡
--¡¡quería ver cómo vive la escoria, dais asco¡
En seguida Nemesio se topa con un puñetazo. No se defiende.
--¿tú eres maricón o qué?
Nemesio sigue provocando:
--¡¡los únicos maricones que veo sois vosotros¡
No tienen piedad con él. Lo golpean por todos lados. Sangra. Arrastrándose como puede llega al apartamento de Alejandro que no vive en ese barrio. Éste lo hace pasar asustado.
--¿¿qué te pasó?
Nemesio lo abraza llorando.
--tengo miedo, ayúdame.
Alejandro lo hace sentarse en el sofá. Es muy cariñoso y Nemesio está encantado.
Nemesio está feliz mientras que Alejandro le trata con cuidado. El chico se siente en las nubes.
--hay que curarte esas heridas. ¿qué te pasó?¿te asaltaron?
--No, fue mi padre. --solloza.
--¿tu padre te hizo esto?
--Me dio una paliza cuando le dice que era gay... Me echó de la casa.No tengo dónde ir. ¿Será que me puedo quedar aquí contigo?
Alejandro, que está muy preocupado e impresionado, dice:
--sí, claro.
No se da cuenta que a Nemesio le brillan los ojos porque su plan salió bien. Alejandro, muy amorosamente, cura las heridas del otro. Nemesio no puede ser más feliz aunque lo tiene que disimular para que no se dé cuenta que todo ha sido un truco.
--esto te vas a escocer un poco. --dice cuando le pasa al algodón.
Nemesio se siente en las nubes. Tiene el rostro del chico que le gusta tan cerca, se muere por besarlo pero tiene que resistir.
--ya falta muy poco. Alejandro será mío para siempre --dice para sí.
Alejandro lo trata con cariño. Le da pena.
--si te sirve de consuelo mi padre también me dio una paliza cuando se lo contó.. No hablo con mis padres desde entonces.
--Yo lo siento mucho.
Nemesio pone cara de que le arde.
--¿te pica?¿te duele?
--No, lo haces bien. Eres un gran enfermero.
Alejandro le sonríe mucho.
--Perdona que te lo diga pero tu padre es un bruto.
--si lo sé... --dice como si le doliera.
--Después de la salvajada que te hizo no se puede ir de rositas. Deberías denunciarlo.
--No, con la policía no. --dice nervioso.
Alejandro se da cuenta de que está asustado. Le conmueve su miedo pero no se da cuenta de la verdad. Se muestra muy amistoso alimentando el amor que el obsesivo chico ya sentía por él.
--Yo estaré a tu lado. No te va a hacer nada, pero es que ese salvaje merece un castigo.
--Tendría que decir a la policía que soy gay y me daría vergüenza.
Alejandro le sonríe:
--así que te atreves con tu padre pero no con un policía.
--bueno tú tampoco lo gritas a los cuatro vientos...
--sí, es verdad. No me gusta dar explicaciones a nadie.
--¿lo ves?
Alejandro acaricia a Nemesio. No se ha dado cuenta que ha caído en su juego.
--como quieras.
--Además entiendo a mi padre.
--¿lo justificas? Vale que desprecie a los gays pero podría ser más tolerante con su hijo.
--Lo que pasa es que le pegó muy duro lo de mi hermana. Nos acabamos de enterar que es lesbiana.
Alejandro mira a su amigo sorprendido.
--No hablas en serio.
--Sí, es serio. Ahora vive con una chava. Con su novia.
--vaya, vaya --dice risueño-- ¿y tienes más hermanos?
--No.
Aunque no lo dice Alejandro piensa:
--menuda pareja.
--Me imagino que ahora entiendes porque mi padre se enojó aún más.
--No elegiste un buen momento entonces. ¿Por qué no esperaste? ¿Por qué se lo dijiste? Debiste seguir divirtiéndote sin decir nada a nadie. Hasta que adquirieras más experiencia...
--Lo hice por ti... Yo...
Alejandro no lo deja seguir.
--bueno... esto ya está... ¿quieres comer algo?
Nemesio lo mira con deseo. Hace que no con la cabeza.
–¿me puedo quedar.? No tengo dónde ir.
--¿y tu hermana? Ella te apoyaría ¿no?
--Sí pero es que se fue a vivir fuera del país y tampoco tengo dinero para ir. No sé, si tú me prestas dinero...
--¡uy no, no tengo ni un peso¡
Nemesio pone cara de pena:
--¿y entonces? ¿Me vas a dejar en la calle?
Alejandro sabe que es un error pero dice:
--si, está bien.
Nemesio no puede ocultar su satisfacción. Está feliz.
--pero hay normas. No te metas en mi vida. Si yo traigo un hombre es mi problema. No te metas.
Nemesio hace que lo acepta todo. Alejandro le sonríe pícaro:
--bueno, si te quieres meter no me importa pero sexualmente hablando.
--No me van esas cosas. Yo sólo quiero hacerlo contigo.
--pues tú te lo pierdes.
Alejandro agarra la maleta del chico. Está medio abierta. Mucha ropa se ha manchado.
--ven, te llevo al cuarto. Supongo que no te va a importar compartir cama conmigo ¿no? --dice con ironía.
En realidad no espera respuesta porque ya la conoce. Nemesio lo abraza fuertemente:
--¡nadie me gustaría más¡
Alejandro le guiña el ojo.
--bueno pues esta noche lo celebramos.
--¡¡nos va a ir muy bien viviendo juntos, ya verás¡
Alejandro pone mala cara:
--lo dices como si fuéramos un matrimonio. Sólo somos amigos y esto es provisional. Supongo que buscarás un trabajo.Te buscarás un sitio donde vivir ¿no?
--si claro. No me voy a quedar siempre contigo.
Alejandro sonríe más tranquilo:
--bueno pues yo me voy al trabajo. Te quedas en tu casa.
Nemesio se pega a él.
--¿cuando llegas? voy contigo.
Alejandro ya se ha arrepentido de haber acogido al muchacho pero tampoco se atreve a dejarlo en la calle.
--No eres mi mujercita. No lo olvides.
Alejandro se va hacia la puerta, Nemesio lo besa:
--te espero, mi amor.
Alejandro lo mira con resignación.
--descansa
Cuando se va Nemesio empieza a saltar.
--¡¡mi casa... es mi casa¡
Le encanta buscar en las cosas de su amado. Mira una foto de él. Lo besa.
--te amo y me vas a amar. Me llegará a amar. Lo voy a querer tanto que no le va a quedar de otra... Sea como sea yo de aquí no me voy... Esta es mi casa y él me amará o me amará...










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