Alejandro supera su vergüenza. Corre desnudo por las calles. No le importa lucir su cuerpo desnudo. Sólo piensa en la cara de Nemesio cuando lo vea.
--le voy a demostrar que soy un hombre de verdad. Le voy a demostrar cómo actúa un hombre.
Nemesio está mirando fijamente su taza de café. Piensa en Alejandro.
--después de la vergüenza que le hice pasar no se me volverá a acercar. Lo vencí. Lo vencí.
Siente una gran amargura, le duele pensar que no lo verá más. Se da cuenta que su hermana está muy pendiente de la ventana. Se oye mucho ruido.
--¿qué es lo que ocurre?
Lucía está muy pendiente de lo que ocurre.
--Un loco aquí en bolas.
A Nemesio se le cae el café que estaba tomando.
--¿como en bolas?
Lucía pegada a la ventana:
--¡¡sí... sí¡ ¡¡que loco y no es un crío, ya tiene sus años. Es mayor que nosotros¡
El corazón de Nemesio late con fuerza. Está muy nervioso.
--no puede ser... no puede ser...
El chico se queda quieto. En realidad tiene miedo que las cosas no sea como él cree. Que no sea Alejandro. Prefiere no comprobarlo para no desilusionarse. Eso sí escucha bien lo que le dice su amor que está al pendiente de todo.
--¡¡se para aquí¡ ¡¡mira para arriba¡
Nemesio se lleva las manos a la cabeza.
--¿¿será?
Alejandro sin ocultar sus bellos encantos está parado bajo el balcón del domicilio de los dos hermanos.
--¡¡NEME¡ ¡¡NEME¡ ¡¡AQUÍ ME TIENES DESNUDO... NEME¡
Nemesio siente que el corazón se le va a salir de la garganta.
--¿Por mí? ¿¿Todo esto es por mí?
Lucía mira a su hermana sorprendida. Le interroga con la mirada. Nemesio no dice nada. Sale al balcón. Alejandro le sonríe seductor. Pone los brazos en cruz:
–!Me querías ver en bolas. Aquí me tienes, soy todo tuyo!
La gente murmulla a su alrededor. El escándalo es brutal. Alejandro mira a Nemesio sonriendo. Los dos se miran con intensidad. Los dos recuerdan como dos años antes Nemesio le pidió matrimonio delante de todos sus amigos y Alejandro le humilló porqué no le gustan los escándalos. Ahora las cosas han cambiado tanto. Nemesio está perplejo:
–!No me lo puedo creer!
Nemesio nunca pensó que el serio de Alejandro fuera capaz de hacer una cosa así por él. Lucía mira a su hermano divertida:
--bueno, yo me voy. Os dejo el piso para los dos solos.
Nemesio mira a Alejandro y siente que el corazón se le va a salir del pecho.
--No, soy en realidad entre él y yo no...
Nemesio no acaba la frase. Lucía le dice:
--No sé lo que haya entre vosotros pero por lo que acaba de hacer por ti merece que le perdones... No lo puedes dejar así...
Nemesio sonríe. Besa a su hermana. Se va corriendo. Riendo Lucía le grita:
--¡tranquilo, cuando subáis no estaré¡
Nemesio le hace un gesto a su hermana con la mano y se va. Alejandro está muy nervioso. La gente le piropea, le piden un hijo. Le azotan el culo. Lo insultan. Se ríen. Él está pendiente de la puerta. Sale Nemesio. Los dos se miran enamorados. Nemesio, algo aturdido, avergonzado por la gente que esté pendiente de ellos dos.
--¡¡beso... beso...¡ --gritan la gente.
Nemesio y Alejandro sonríe. Nemesio se acerca a él. Lo mira emocionado, excitado. Es tan bello como recordaba. Su primer hombre. Su polvo más intenso. Tenía muchas ganas de volver a verlo desnudo.
--¡estás loco¡¡
--Yo siempre cumplo mis promesas.
--No creí que fueras capaz...
--¿estás satisfecho?
Nemesio le habla emocionado. Dulce. Alejandro ve en Nemesio el chico que se enamoró dos años atrás y él rechazo. Por fin ha logrado que pierda su careta, demostrar que nada ha cambiado para Nemesio. Lo mejor es que Alejandro lo está correspondiendo.
--ven, vamos a casa. No es necesario que sigas con esto...
Nemesio se adelanta. Alejandro muy contento lo sigue. La gente sigue gritando:
--¡beso... beso¡
Nemesio sube por las escaleras. No quiere estar a solas con Alejandro en el ascensor. No sabría qué decirle. Prefiere encontrárselo ya en su casa.
–¿No podemos ir por el ascensor?
Sin mirarlo Nemesio dice:
--No funciona. No creo que te venga de aquí.
Alejandro sonríe. Nemesio no lo mira pero lo siente muerto por él. Está seguro que al fin se le va a dar. A solas en casa. Se miran sin saber qué decirse. Alejandro mira a Nemesio muy sensual:
--creo que te he demostrado que soy capaz de todo, he cumplido la apuesta.
--No... No llevas escrito nada en el culo...
Alejandro se gira coqueto.
--escríbemelo tú. Escribe que soy tu puta y me vuelvo a casa de nuevo desnudo.
Nemesio no se mueve está muy nervioso. Traga saliva. Alejandro sin mirarlo le agarra la mano y con la mano de él se toca el trasero. Muy lentamente. Siente el deseo de él. Luego se gira. Nemesio se derrite en sus brazos:
--¿No crees que es momento de acabar con la falsa? --Alejandro coqueto.
Pese a que Nemesio ha luchado por comportarse como un experto devora hombres sigue siendo el mismo inexperto que se enamoró de él años atrás. Alejandro lo besa y Nemesio no puede ocultar más el amor que siente. No dice nada. Los dos hablan con sus manos, con sus bocas. Alejandro desnuda a Nemesio con desesperación. Tiene unas ganas locas de explorar los cambios de ese cuerpo de hombre que conoció cuando era niño. Se pierde por su musculoso pecho, se agarra a sus muslos. Se clava en su trasero. Los dos se retuercen de placer.















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